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Tecnología de bloqueo en TV PTA exhorta al sector de televisión a introducir una fácil tecnología de bloqueo
CL Durante la audiencia realizada al año pasado entre el Subcomité de Comunicaciones y la Internet de la Cámara acerca de las "Imágenes que ven los niños en la pantalla", varios testigos hablaron acerca de la idea de que los padres disponen de innumerables herramientas "maravillosas" para elegir lo que sus hijos deben ver o no. Sin embargo, varios estudios recientes e incluso una observación casual a la programación infantil de televisión, demuestran que esas afirmaciones no reflejan la realidad para la mayoría de los padres.
En su estudio más reciente, Parents, Children & Media (Padres, hijos y medios) dado a conocer por Kaiser Family Foundation, se reveló que sólo el 16 por ciento de los padres afirmó haber usado el VChip. Ocho de cada diez padres (82 por ciento) afirmó haber comprado un televisor nuevo desde el año 2000, cuando entró en vigor la disposición de que todos los televisores con dimensiones mayores de 13 pulgadas debe estar equipado con un V-Chip, pero más de la mitad (57 por ciento) de esos padres ni siquiera sabía que los televisores contenían el V-Chip. Y aunque el 44 por ciento de los padres dijo tener otros controles en sus televisores mediante la compañía de cable o satélite que les permiten bloquear ciertos canales (pero no permiten que el usuario los bloquee en base a la clasificación de un programa), sólo uno de cada cuatro padres aseguró que había usado esos tipos de control.
 | | Un estudio reciente afirma que aunque el 44% de los padres confirmó tener controles del cable o satélite en sus televisores que les permiten bloquear canales, sólo uno de cada cuatro aseguró haberlos usado; además, sólo el 30% de padres con niños entre 2 y 6 años pudo mencionar al menos una de las clasificaciones usadas en programas infantiles. |
| El estudio además descubrió que sólo tres de cada diez padres (30 por ciento) con niños entre 2 y 6 años pudo usadas para los programas infantiles, y sólo el 11 por ciento de los padres con niños de esas edades pudo identificar TVYy TV-Y7, las clasificaciones específicas para la programación infantil. Además, sólo uno de cada diez padres sabía que la clasificación "FV" (siglas en inglés) equivale a "violencia fantástica", la misma cifra de padres que la calificó de "aprobado para toda la familia".
Un sistema de clasificación no es comprensible ni usable cuando el 98 por ciento de los padres no pueden identificar que la clasificación "D" indica diálogos sugestivos/de índole sexual; cuando el 64 por ciento no sabe que "S" quiere decir
contenido/situaciones de índole sexual, o cuando el 49 por ciento no puede identificar que "V" significa contenido violento. Un sistema de clasificación no es efectivo cuando la mitad de los padres no lo ha usado jamás, sólo una cuarta parte lo usa con frecuencia, y de la mitad de quienes lo usan, el 50 por ciento lo considera "útil en cierta medida", "no muy útil" o "totalmente inútil". Además, un sistema de clasificación no es fácilmente comprensible, usable o efectivo cuando, como detalla el reciente estudio The Ratings Sham II del Consejo de Televisión de Padres, las clasificaciones de televisión no se aplicaron consistentemente en la programación de canales individuales, mucho menos entre cadenas televisivas.
Por supuesto, la Asociación de Padres yMaestros (PTA, por sus siglas en inglés) no respalda la censura de los medios de comunicación, pero cree que todos -padres, educadores, la industria del entretenimiento y el gobierno- comparten la responsabilidad de proteger a los niños de los dañinos efectos de los medios, y apoyar el uso de los mismos para enriquecer su educación.
El sector de la televisión no ha puesto de su parte en la protección de los niños de la nación. El actual sistema de clasificación carece de lo que los consumidores merecen y los padres solicitan. La PTA exhorta al sector de televisión a introducir tecnología de bloqueo incorporada fácilmente con los televisores existentes, y que sea de fácil programación. Los factores que componen ese sector han dispuesto de muchos años para hacer que funcione la autorregulación, pero sus iniciativas no han logrado ese propósito.
La PTA prefiere ver que el sector de televisión se autorregule. Sin embargo, si el mismo no puede lograr una transformación sin precedentes con puntos concretos que demuestren un rápido progreso, el Congreso tendrá toda la justificación para intervenir.
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