|
¿Acaso se piensan que el fulano está hecho de dinero? Greg Bean Coda Rde Marlboro y criminal confeso Matthew V. Scannapieco le gustaría que la Corte de Distrito de los Estados Unidos desestime la demanda que la comunidad le interpuso para recuperar los daños resultados de sus actividades criminales.
¡Hombre, esa sí que es una sorpresa! Este es un tipo que admitió aceptar $245,000 dólares en soborno de parte del empresario inmobiliario y criminal Anthony Spalliero, a cambio de echarle una manita con sus proyectos, y ahora quiere que la demanda que intenta recuperar al menos $300,000 en daños desaparezca.
¿Pero qué se piensan esos tipos de Marlboro? ¿Acaso piensan que Scannapieco está hecho de dinero? Después de todo, desde que el Fiscal Federal Christopher J. Christie lo puso en la mirilla, tiene todos esos costos legales que pagar. Además, debe de mantener un cierto estilo de vida mientras espera sentencia, la cual supuestamente se le iba a dictar en el 2005, pero aún no llega.
Cuando tú eres Matthew Scannapieco - básicamente sin posibilidades de ningún empleo dentro de un mercado ya saturado de ex políticos condenados- debes mantener guardado un ahorrito para vivir en la vejez.Ysi esos testarudos ganan los $300,000, te vas a ver en serios y duros aprietos cuando se trate de gastos de mantenimiento. ¡Caramba!, pero si tú sólo admitiste haber tomado $245,000 y estos bueyes quieren otros $55,000 extra.
Te preguntarás, dónde está la justicia en todo esto. Después de todo, esta es América. Tenemos reglas, ¿o no?
Para aquellos que no se acuerden (problema que con frecuencia aqueja a Roger Clemens), aquí les va la historia en breve.
Cuando Scannapieco fungió como alcalde de Marlboro entre 1992 y diciembre del 2003, aparentemente la mayor parte del tiempo se la pasó caminanado con una bolsa de papel - de esas donde se mete el almuerzo- pidiéndoles a los empresarios corruptos que se la llenaran con dinero a cambio de favores. Éstos lo hicieron, pero eventualmente se agarró a Scannapieco con las manos en la masa. En diciembre pasado, Spalliero admitió haberle dado más de $100,000 de los $245,000 que Scannapieco admitió en el 2005 haber aceptado. Spalliero también está aguardando sentencia.
Entra Robert Kleinberg, otro ex alcalde de Marlboro. Kleinberg tuvo sus faltas como político pero, haciendo referencia a don Quijote, no peleó molinos como enemigos imaginarios. Antes de dejar su puesto al ser derrotado en las últimas elecciones, Kleinberg se encargó de interponer una demanda contra Scannapieco y otros tres funcionarios públicos - Stanley Young, Richard Vuola y Frank Abate- por supuestamente tener tratos ilegales con empresarios como Spalliero, estafando al municipio y estropeándolo con demasiadas áreas urbanizadas.
Aunque es casi imposible ponerle un precio en dólares al daño causado por Scannapieco y compañía durante su larga racha de crímenes, desde el punto de vista de Klienberg, la comunidad debía demandar para poder recuperar algo de lo mucho que perdió.
Para mi conocimiento, esta fue la primera vez que una demanda de esta naturaleza se interpuso en esta zona, y aunque todos apoyamos a Kleinberg por su valentía, ninguno pensamos que la demanda era un home run seguro.
Al menos en eso, al parecer estamos en lo correcto.
La semana antepasada, el abogado de Scannapieco, Douglas J. Katich, presentó una moción para desestimar la demanda, señalando lo obvio: que Marlboro fracasó en comprobar daños concretos.
Pero como ya dije antes: eso es algo casi imposible de comprobar. Cualquier bobo que maneje por Marlboro puede ver los daños resultados de los tratos criminales de Scannapieco. Pero como la basura de unos es tesoro de otros, hasta esto pudiera debatirse.
Esperemos sólo que cuando el Juez de Distrito de los Estados Unidos, Joel A. Pisano, escuche los argumentos orales de la moción para desestimar la demanda el próximo 17 de marzo, esté de acuerdo con Marlboro en que la corrupción debe tener un costo, sin importar que un criminal confeso como Mike Scannapieco desee lo contrario.
* * *
Con gente como Scannapieco y Spalliero en nuestro mundo, es un alivio que tengamos a nuestro alrededor gente buena como Jay Signore, para que haya un balance, si no, la Tierra se saldría girando de su eje.
Aunque muchas personas de esta área lo desconocen, entre los años de 1974 y el 2006, Signore dirigió la Carrera Internacional de Campeones, en inglés: Internacional Race of Champions (mejor conocida por sus siglas IROC), desde sus oficinas centrales y taller de fabricación en Tinton Falls.
No me meteré en todos los detalles que hicieron de la IROC toda una institución dentro de la industria norteamericana de carreras de autos, pero en los años durante los cuales se corrieron las series de la IROC, la lista de sus ganadores incluyó auténticas leyendas del automovilismo, tales como: Bobby Unser, A.J. Foyt, Mario Andretti, Al Unser Jr., Bobby Allison, Cale Yarborough, Dale Earnhardt, Mark Martin, Kurt Busch…y la lista sigue y sigue.
No sólo la IROC patrocinó y organizó las carreras, sino que además construyó desde cero los carros en Tinton Falls y para esto empleó a decenas de hombres y mujeres de la localidad.
Sin embargo, en el 2006 la IROC perdió a su principal patrocinador, la Crown Royal, y se vio obligada a suspender su calendario de carreras. Pero a diferencia de muchos empresarios frente a un mal vaticinio, Signore movió cielo y tierra para asegurarse de que sus empleados consiguieran nuevos empleos. Organizó entrevistas ahí mismo en sus instalaciones. Llamó a amigos y colegas. Pidió que le regresaran favores. Escuché que hasta acompañó a algunos de sus empleados a las entrevistas para un nuevo empleo.
Como resultado de sus esfuerzos, cuando llegó la hora de cerrar sus puertas, la mayoría de sus empleados ya habían obtenido un nuevo empleo. Con el fin de no ocultar nada, debo señalar que mi hijo más pequeño era uno de esos empleados. Jay Signore lo ayudó, así como a otros, a obtener empleo en Penske Racing, en Carolina del Norte. La semana antepasada, los pilotos que obtuvieron el primer y segundo lugar en la 50 carrera anual Daytona-500 conducían carros trabajados por él. Sin la ayuda de Signore, probablemente él no hubiera tenido esta maravillosa oportunidad.
Me cuentan que Signore siempre mantuvo la esperanza de encontrar un nuevo patrocinador y reiniciar la serie de carreras de la IROC, pero esto no pudo suceder. Los días próximos 7 y 8 de marzo habrá una subasta en las oficinas centrales de la IROC en Tinton Falls, donde se subastará todo, desde herramientas y equipo hasta carros de carreras y objetos personales.
Dicha subasta cerrará el libro de las carreras de la IROC en Nueva Jersey, aunque quedan muchos hombres y mujeres con quienes Signore corrió, a quienes sirvió de mentor y empleó, y quienes continuarán lo mejor de su legado dentro de la industria de carreras de autos.
Jay Signore fue, y continúa siendo, un acto de primera clase. Y el día en que por última vez se apaguen las luces de su compañía en Tinton Falls será un día triste para todos nosotros, incluyendo para aquellos que nunca hemos visto una carrera ni en televisión ni en persona.
Así que, muchas gracias Jay. Esperamos verte más adelante en el camino.
Gregory Bean es director ejecutivo de Greater Media Newspapers. Usted puede escribirle a gbean@gmnews. com.
|